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Holocausto y libertad de investigaciòn [traduzione spagnola]

Introducción para el lector español.

El pasado viernes, 18 de mayo, el profesor Robert Faurisson, invitado por Claudio Moffa, profesor de Historia e Instituciones de los Países Afroasiáticos en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Teramo, debiera haber pronunciado una conferencia en el marco del master Enrico Mattei in Medio Oriente. Como era previsible, el escándalo desatado alrededor de Faurisson y de la mera posibilidad de que se expresara públicamente, se concretó finalmente en una prohibición poco ceremoniosa: las instalaciones de las diversas facultades de la Universidad de Teramo quedaban vetadas para el autor francés.

Aun así, se decidió seguir con la conferencia aunque esto supusiera celebrarla en un bar. Sin embargo, también el propietario del bar fue intimidado por distintos individuos llegados de Roma que, a voz en grito, se proclamaban "hijos de deportados judíos" y, finalmente, no quedó más alternativa que comenzar las intervenciones al aire libre. Es entonces cuando un par de energúmenos trata de agredir a Faursisson, interponiéndose Moffa, sin evitar,no obstante, el zarandeo y los consabidos insultos. La intervención de las "fuerzas del orden público" se produce posteriormente... para "invitar" a los revisionistas a abandonar la provincia de Teramo con la finalidad de "evitar que se produzcan daños a las personas y a las cosas".

Sorprendente resulta una de las frases pronunciadas por Faurisson antes de abandonar el lugar. Sonriendo, exclama "Vive l'Italie!"... porque, en Italia, aunque sólo sea, ha logrado hablar durante 40 minutos con la prensa, mientras que en Francia, dada la situación actual, no habría podido ni siquiera abrir la boca sin ser linchado en el intento.

En el contexto de los días previos a todo lo relatado, el 16 de mayo, en una publicación italiana en internet, Giovanna Canzano realiza una entrevista a Claudio Mutti, en la que este expone la situación actual de persecución y represión que experimentan los llamados autores <>. Además, describe e ilustra las implicaciones y el alcance del discurso en el que se amparan los inquisidores del "Occidente libre" y de las democracias liberales...

Presentamos aquí la traducción en español de dicha entrevista, que, sin duda, resultará sumamente interesante para los lectores ya familiarizados con estas cuestiones y, sobre todo, para quienes, a través de ella, tendrán acceso a una perspectiva por lo general silenciada o, simplemente, perseguida.

Buena lectura.

Entrevista a Claudio Mutti:

HOLOCAUSTO Y LIBERTAD DE INVESTIGACIÓN

LA LIBERTAD DE INVESTIGACIÓN OBSTACULIZADA: FANATISMO FUNDAMENTALISTA


A la época de la secularización y de la "muerte de Dios" le ha seguido, en el ciclo de la "civilización occidental", una fase de reevangelización bajo el signo de una paródica religión postmoderna que ha sido llamada religio holocaustica. Se trata de una religio ( en el sentido lucreciano y horaciano de "superstición")... por la cual ya no tenemos un "antes de Cristo" y "después de Cristo" sino un "antes de" y "después de Auschwitz". (Claudio Mutti)

CANZANO- Permitir la libre investigación, hacer que se abran los archivos acabando con la historiografía sometida a la ideología ¿no cree que es el único modo de descubrir, más allá de la verdad sobre el holocausto, también otras verdades de las que no se nos ha permitido ocuparnos durante estos años?

MUTTI – En el caso de los acontecimientos que en el curso de la segunda guerra mundial afectaron a gran parte de la población judía de Europa, lo que obstaculiza la libre investigación no es un simple prejuicio ideológico, sino un auténtico fanatismo fundamentalista. El mismo uso generalizado de un término que pertenece al léxico ritual como el de "Holocausto" (con la mayúscula obligatoria) revela que ha sido impuesta una visión parateológica de la historia; por otra parte, el uso del término hebreo Shoah (siendo la mayúscula igualmente obligatoria) aclara con descarada evidencia la matriz de tal parateologia. A la época de la secularización y de la "muerte de Dios" le ha seguido, en el ciclo de la "civilización occidental", una fase de reevangelización bajo el signo de una paródica religión postmoderna que ha sido llamada religio holocáustica. Se trata de una religio ( en el sentido lucreciano y horaciano de "superstición") que tiene sus particularísimos mártires y santos, sus casos milagrosos, su hagiografía, sus lugares de peregrinaje e incluso un criterio específico para medir la historia, por el cual ya no tenemos un "antes de Cristo" y "después de Cristo" sino un "antes de" y "después de Auschwitz".No serán ciertamente los levitas y los zelotes de esta religio quienes permitirán "descubrir otras verdades", en la medida en que "otras verdades" no pueden existir. La historiografía, por tanto, podrá indagar libremente los hechos históricos, sólo si sabe oponer al oscurantismo impuesto por los nuevos teólogos un espíritu iluminista y la valentía de la iconoclasia.

CANZANO – Daniel Jonah Goldhagen con su libro Los verdugos voluntarios de Hitler afirma que los responsables del Holocausto no fueron sólo SS o miembros del Partido Nazi, sino también alemanes comunes, que se comportaron brutalmente o asesinaron a los judíos por convicción ideológica y por libre elección.

MUTTI – La conocida tesis del judío americano Goldhagen, según la cual los "ordinary Germans" se habrían convertido en los "Hitler's willing executioners", no dice sustancialmente nada nuevo, por cuanto se vuelve a conectar, actualizándolo en términos holocáusticos, a un viejo filón propagandístico judío-estadounidense que tenía la intención de demonizar a Alemania. Entre toda la amplia literatura existente, me limito a recordar el libro de Paul Winkler The Thousand Years Conspiracy: Secret Germany behind the Mask, que, distribuido por Roosevelt en los ambientes políticos y por Eisenhower en los militares, difundió la convicción de que "el nazismo no es una teoría nueva surgida de las injusticias del Tratado de Versalles o de una crisis económica, sino una expresión de las aspiraciones alemanas de todos los siglos". Anticipando la curiosa teoría de Umberto Eco acerca del Urfaschismus, Winkler enseñaba a los estadounidenses que los Alemanes son nazis - y, por tanto, criminales- ab illo tempore, si no ab aeterno. El programa genocida expuesto en Germany must perish y en el plan Morgenthau fueron las lógicas consecuencias de este racismo antialemán cultivado por algunos agit-prop judeo-americanos. Goldhagen, entonces, ha sido sólo el último en llegar.

CANZANO – Sin embargo, Goldhagen dice que el antisemitismo alemán estaba tan difundido, que era tan maligno y que se había alimentado durante tantos siglos de mitos racistas y falsas teorías científicas que deshumanizaba a los judíos y los transformaba en el imaginario colectivo en una especie de enfermedad, incluso en una fuerza demoniaca que había que eliminar de Alemania a cualquier precio.

MUTTI – Goldhagen no merece que se gasten muchas palabras en él. El mismo Raul Hilberg ha liquidado su libro como algo "de nulo valor"; para Norman G. Finkelstein se trata de una "excentricidad" que "roza el ridículo" ya que "aunque ostenta el aparato de un ensayo académico (...) se reduce a poco más que un muestrario de violencia sádica". Los verdugos voluntarios de Hitler, insiste Finkelstein, está "repleto de errores garrafales de interpretación de las fuentes y de contradicciones internas, (...) carece de valor científico". Queda, en cualquier caso, el hecho de que la tesis de Goldhagen está ampliamente difundida entre los píos creyentes de la religión holocáustica: es la tesis según la cual la intolerancia hacia los judíos constituye una pura patología mental de los Alemanes y de los Gentiles en general, ya que los Judíos son siempre y en todo lugar pobres víctimas inocentes. Pero, citando una vez más a Finkelstein, " al conceder una total inocencia a los judíos, el dogma del Holocausto confiere a Israel y a la comunidad judía americana la inmunidad de toda legítima censura".

CANZANO – Si todos sabían y compartían el exterminio de los judíos, ¿Por qué no se ha encontrado ningún documento firmado por Hitler sobre el exterminio y, en el búnker de Hitler no sabían nada al respecto, ni siquiera su mecanógrafa Junge Traudl, ni un alto oficial de la Wehrmacht activo en el gabinete del Führer durante mucho tiempo?

MUTTI – En efecto no existe ningún documento que demuestre una orden o un plan general de exterminio de los Judíos de Europa. En cualquier caso, hay que observar que los archivos de la Bauleitung de Auschwitz (la oficina responsable de la construcción de las presuntas cámaras de gas de Birkenau) han caído intactas en manos de los Soviéticos. Nadie ha podido encontrar allí un sólo documento referente a un plan de exterminio. La objeción por la cual los documentos no existen porque las órdenes habrían sido dadas oralmente y los pocos documentos existentes habrían sido destruidos, no se sustenta sobre ninguna prueba.

CANZANO – Los intelectuales como Marx y Freud, sólo por citar a dos, han traído a la cultura occidental ideas que contrariamente a lo que se podía pensar, han creado confusión y alejamiento de los que son nuestros "valores" y nuestra "tradición", mientras ellos siempre permanecen de todos modos ligados a su memoria, veáse el libro de David Grossman L’uomo che corre en el que la búsqueda de la identidad está ligada a la historia de ser judío y a la memoria del pueblo hebreo.

MUTTI – El problema consiste precisamente en localizar la identidad del presunto "pueblo hebreo". Los judíos no constituyen una comunidad religiosa: hay hebreos ateos o agnósticos ( usted misma ha citado a Marx y a Freud), judíos que practican el judaísmo, judíos convertidos a otras religiones. No constituyen un grupo nacional: hay judíos estadounidenses (seis millones como mínimo), judíos israelíes, canadienses, franceses, etc. No son un grupo lingüístico: hay judíos que hablan inglés, otros que hablan francés, alemán, húngaro, rumano, ruso, etc; los únicos que hablan una lengua semita son aquellos que, habiéndose trasladado a Palestina, han aprendido esa especie de neohebreo que es la lengua oficial de la entidad sionista. (Y esto, entre paréntesis, debiera llevarnos a reflexionar sobre el concepto de "antisemitismo". Si son semitas quienes hablan lenguas semitas, de ello resulta que la inmensa mayoría de los judíos no son semitas. Y, entonces, ¿qué significa propiamente "antisemitismo"?) Mucho menos los judíos son una raza: hay judíos blancos (entre quienes los asquenazís parecerían tener su origen en gran medida en un pueblo turánico, los Jázaros) pero también negros y amarillos. Según una interpretación de escuela marxista, finalmente, se trataría del residuo de un "pueblo-clase" que ha conservado su propia unidad gracias a un complejo de funciones sociales y económicas muy particul ares; pero es evidente que no todos los judíos han ejercido actividades usureras. Esta imposibilidad de encontrar un criterio sobre el cual fundar la identidad judía ha hecho que muchos judíos hayan buscado sus raíces identitarias inspirándose en el mito bíblico reelaborándolo de manera interesada, produciendo, en definitiva, lo que con terminología kerényana podríamos llamar un "mito tecnificado".

CANZANO – Con la liberación se han creado dos nuevos delitos de opinión: la apología del fascismo y el vilipendio della resistenza, hoy con Mastella y el caso de Irving este tipo de delitos va en aumento. ¿Qué más cabe esperar en el futuro para "amordazar la investigación histórica"?

MUTTI - De hecho, son bien conocidas las persecuciones de que son objeto los revisionistas y los investigadores reos de violar los dogmas del Pensamiento Único. Desde 1981 hasta hoy el profesor Faurisson pasa de un tribunal a otro; Ernst Zuendel ha sido condenado a cinco años de cárcel "por haber negado el Holocausto"; Jürgen Graf ha sido forzado al exilio; David Irving ha pasado un año en prisión por haber dado un discurso; y la enumeración podría continuar con decenas y decenas de casos que se han producido en todo el "Occidente libre". ¿Qué más cabe esperar? La continuación de la caza de brujas dará lugar a otras condenas de cárcel, a nuevas medidas de despidos ( como en los casos de Michel Adam, Vincent Reynouard, etc), a excomuniones como la emitida hace unos días por los inquisidores Gattegna y Mantelli contra el herético profesor Claudio Moffa, a multas astronómicas, a amenazas, a agresiones ( tal y como le ha sucedido a Faurisson), a atentados contra las librerías (véase la Librairie du Savoir), a eliminaciones físicas ( como con François Duprat). Asistiremos probablemente también a un nuevo lanzamiento de los métodos psiquiátricos de represión, como nos lleva a considerar el reciente caso del profesor Pallavidini, para quien un inspector escolar ha pedido una "visita colegiada"; y también a la recuperación de las quemas de libros, como deja presagiar la quema de 20.972 ejemplares de "libros prohibidos" decretada por un tribunal de Barcelona a instancias del Centro Simon Wiesenthal y de "SOS-Racismo-España". Temo, en definitiva, que tenga razón Robert Faurisson cuando afirma que el futuro es luminoso para el revisionismo, pero oscuro para los revisionistas.

Inserita il 21/05/2007 alle 18:35:40      Versione stampabile della notizia      Invia la notizia ad un amico